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Julián de Zulueta y Cebrián

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Dentro de los perfiles de personalidades destacadas en estos 50 años de la Asociación Española de Cine e Imagen Científicos – ASECIC, destacamos en esta oportunidad la figura de Julián de Zulueta y Cebrián, médico y político español responsable de las campañas de lucha contra el paludismo de la Organización Mundial de la Salud. Viajó por distintos países endémicos con el objetivo de combatir la enfermedad, en muchos casos contagiándose a él mismo con el objetivo de entender y combatirla mejor. Cuando se retiró se convirtió en el primer alcalde de la democracia en Ronda en 1983, cargo que desempeñó hasta 1987. Su vida es apasionante y en estas líneas y acompañada de recursos multimedia, os la contamos.

 

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Julián de Zulueta y Cebrián nació en Madrid el 30 de noviembre de 1918 en Madrid. Hijo del escritor, diplomático y político Luis de Zulueta y hermano de la escritora y filósofa Carmen de Zulueta, en el seno familiar se respiró siempre la vocación por el servicio público, fuera desde la cosa pública o desde la ciencia. Su padre, llegó a ser ministro de Asuntos Exteriores de Manuel Azaña durante la Segunda República, cuando el Presidente buscó la moderación y su tío político fue ni más ni menos que Julián Besteiro, presidente de las Cortes durante la Segunda República, presidente del Partido Socialista Obrero Español y de la Unión General de Trabajadores.

 

Se formó desde niño en la Institución Libre de Enseñanza (ILE), cerca de su casa en la calle Martínez Campos, posteriormente fue al Instituto Escuela y luego prosiguió estudios en Berlín hasta 1934.

 

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Con todo el peso de la herencia del servicio público a cuestas y, precisamente a consecuencia de esto, Julián de Zulueta partió al exilio al finalizar la Guerra Civil Española a Colombia, donde hizo la carrera de Medicina en la Universidad de Bogotá, carrera que completó en Cambridge y en la London School of Tropical Medicine and Hygiene, tras un viaje en barco en los días más duros de la guerra mundial.

 

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En Colombia continúa estudiando y se especializa en la actividad profesional que ya marcaría su vida: la medicina tropical, compatibilizando desde toda su vida profesional la investigación con el trabajo de primera línea contra las epidemias.

En un reciente reportaje en Radio Nacional de España (Programa “Esto me suena. Las tardes del Ciudadano García”, entrevista a la antropóloga social María García Alonso, autora del libro Tuanya-Mok: El señor de los mosquitos), con motivo del Día Internacional de la Malaria, se recordaba la labor de Julián de Zulueta en la lucha contra esta enfermedad, exponiendo en muchos casos, su propia vida.  Su labor puso de manifiesto las causas y consecuencias de esta lacra que sigue siendo la enfermedad tropical más mortífera hasta nuestros días.

 

La lucha contra la malaria

Después de investigar en Colombia gracias a una beca de la Fundación Rockefeller, de Zulueta trabajó como médico de enfermedades tropicales para la Organización Mundial de la Salud (OMS), la mayor parte del tiempo a la cabeza de misiones de erradicación del paludismo.

Los primeros trabajos en Colombia (1947) no fueron fáciles ya que la mayor parte de investigaciones realizadas anteriormente se habían hecho con animales y nunca con humanos. Estas conclusiones le llevaron a convencer a su equipo de la importancia de comprobar en su propia piel las consecuencias de la enfermedad y a inocularse la malaria.

De Zulueta iba a los sitios donde estaba el mosquito que transmitía la malaria y se dejaba picar. Una vez hecho, cogía al insecto los etiquetaba y los metía en un tubo de ensayo para analizarlo. Y no solo él, sino también todo su equipo, que contrajo varias variantes de la enfermedad.

Lo primero que constató de Zulueta y su equipo fue los síntomas de la malaria, muy importante sobre todo en los casos en que atacaba a recién nacidos en los casos en que era muy difícil interpretarlos: fuertes fiebres, dolores, etc.

Su sobrenombre, el “señor de los mosquitos” (Tuan Nyamok), se lo pusieron los dayak de Borneo en 1953 durante una de sus primeras misiones. Después pasaría por Irán, Siria, Jordania, Irak, Afganistán, Pakistán, Uganda, México, Líbano y Argelia.

 

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En Uganda estuvo investigando con el virus O’nyong-nyong, que no era letal pero producía fuertes dolores de huesos. El equipo analizó la sangre de la población local, en especial la de los niños, y vio que el virus interrumpía el ciclo del parásito de la malaria. De Zulueta quiso hacer un nuevo experimento en sus propias carnes y las de sus colaboradores: inocularse la malaria y después el O’nyong-nyong para saber si se podía detener así el avance del paludismo, un proyecto que fue desechado por la OMS.

Fue precisamente ese sobrenombre Tuan Nyamok, el que valió de título al libro de la antropóloga María García Alonso sobre la vida de Julián de Zulueta, resultado de más de 100 horas de conversación con el médico durante tres años, donde cuenta los detalles de su apasionante carrera que le llevó a vivir en decenas de países y a hablar más de 12 idiomas.

 

Con la casa a cuestas

Su casa era un Land Rover mitad caravana mitad ambulancia que le cedió la OMS y con el que condujo literalmente por medio de varias guerras, armado solo con la diplomacia de la medicina. En algunos de esos países fue el primero en abordar el problema del paludismo y consiguió erradicarlo. En las fotos de aquellos tiempos De Zulueta es un hombre con mil caras. Se le ve casi desnudo con dos jóvenes que querían agradecerle su ayuda en Borneo, tocado con un pañuelo palestino perdido en algún lugar de Jordania, desenterrando su coche en medio del desierto de Siria y, en general, pisando lugares que no habían sido explorados antes ni por las autoridades de los países a los que era enviado y atrapando mosquitos para analizarlos en el laboratorio.

 

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En la mayoría de estas expediciones le acompañaba su mujer, Gillian, una extraordinaria angloitaliana a la que había conocido en la Universidad de Cambridge, donde Julián estudió su posgrado en Trinity Hall y donde se casaron en 1946.  Junto a ellos viajaban también sus hijas, Felicity, Tana y Paquita, hoy reconocidas profesionales, que crecieron y se formaron en los lugares más remotos y en las condiciones más peculiares, gracias a la inteligencia y los cuidados de Gillian.

 

El alcalde

Incombustible y realmente entregado al servicio público en todas sus expresiones, una vez jubilado, Zulueta se afincó en la ciudad de Ronda, de la que fue alcalde por el Partido Socialista entre 1983 y 1987, actividad que compatibilizó también como patrono de la Fundación Francisco Giner de los Ríos en 1984 y presidente en 1990. A partir de entonces, una parte considerable de su actividad se orientó a la defensa y protección del medio. Fue presidente del parque natural de la rondeña sierra de las Nieves, en el que desarrolló una importante tarea, especialmente en la protección de los bosques de pinsapos.

 

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En los veranos, la familia se instalaba en su casa de Somiedo. Allí tienen una cabaña de teito en los prados altos de la braña, donde a Julián le gustaba pernoctar y donde alguna vez se encontró con el oso pardo, a cuya conservación dedicó muchos afanes como miembro del patronato del parque natural de esa comarca asturiana. Su trayectoria profesional mereció varias distinciones, como el doctorado honoris causa por la Universidad de Turín, la Estrella de la Independencia de Jordania o el Premio Extraordinario de Medio Ambiente en España.

Hasta menos de 10 años de su partida, en 2006, se siguió interesando por su carrera y la conjugó con otra de sus pasiones, la historia. Esto le llevó a analizar los restos de una falange de Carlos V momificada, cuyos tejidos al rehidratarse y pasar de nuevo por el análisis, le llevaron a certificar que el emperador había muerto de malaria.

Julián de Zulueta estuvo atento y preocupado de los temas que le apasionaban hasta los últimos días de su vida. Aprovechando la celebración de la edición número 28 de la Bienal Internacional de Cine Científico (BICC Ronda-Madrid 2016) y casi a un año de su partida ( 8 de diciembre de 2015) ASECIC rendirá un homenaje a un científico sin igual, que amó esa ciudad adoptiva hasta el final de sus días.

 

Homenaje en BICC 2016 Ronda, España (a partir del minuto 15:30)

 


 

 

Algunos links de interés

Programa radiofónico Caminos de Ida y Vuelta, Canal UNED, 16 de abril, 2011: Tuan Nyamok (El señor de los mosquitos). Julián de Zulueta

Julián de Zulueta, de médico tropical a alcaldeEl País, 6 de junio 1983

El ‘médico de los mosquitos’ cuenta en León sus 93 años de existencia – Diario de Léon, 28 de junio, 2011

El hombre que se inoculaba la malaria para aprender a erradicarlaEl País, 26 de abril, 2016.

In memoriam – El País, 30 de diciembre de 2015

Tuan Nyamok: El Señor De Los Mosquitos. Relatos de la vida de Julián de Zulueta contados a María García Alonso, Residencia de Estudiantes, 2011, 412 páginas.

 

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