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Guillermo Fernández López Zúñiga

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Esta página reune información general sobre la vida y obra de Guillermo Fernández Zúñiga (1909 – 2005), como un tributo y homenaje al pionero por antonomasia del cine científico español e iberoamericano, así como al fundador y primer presidente de la Asociación Española de Cine e Imagen Científicos – ASECIC (20 de octubre de 1966).

Guillermo Fernández López Zúñiga nació en Cuenca, España, el 27 de abril de 1909.  Hijo de Vicenta López del Olmo y del médico Guillermo Fernández López Zúñiga, fallecido en Montalvo, Provincia de Cuenca, 7 meses antes del nacimiento de Zúñiga. A la muerte de su padre, su madre se traslada a Cuenca, donde conoce y contrae segundas nupcias con Juan Jiménez de Aguilar, director del del Instituto Alfonso VIII de Cuenca.

 

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Juan Jiménez Aguilar, quiense convertiría con certeza en la figura paterna y modelo del niño Zúñiga, era un humanista, dedicado a la investigación en toda la extensión de la palabra, ya que perteneció a multitud de sociedades (de arte, de entomología, de etnografía y de ciencias naturales) y por ello, con probabilidad fue el responsable de despertar en en Guillermo Zúñiga su pasión por la ciencia y el amor por la naturaleza.

Durante su infancia, Zúñiga vivió en el barrio del Escardillo y entre sus amigos de la niñez estaba Teresa Muñoz, quien más tarde se convertiría en su esposa y al paso del tiempo, en su mejor asistente de sus proyectos documentales científicos y en la compañera solidaria en la gran aventura de vida de Guillermo F. Zúñiga.

De 1919 a 1925, cursó estudios de bachiller en el Instituto San Isidro de Madrid, alojándose en el Colegio de Huérfanos de Médicos.  Al finalizar su formación, Zúñiga manifestó interés por estudiar Ingeniería, ya que era un apasionado por la mecánica, la electricidad y la tecnología, decidiéndose, finalmente por estudiar Ciencias Naturales (elección en la que quizás gravitó la figura de Jiménez Aguilar).

En 1931, obtuvo la licenciatura en Ciencias Naturales en la Universidad Central de Madrid.  Y al poco tiempo, comenzó a impartir clases en el Instituto Escuela de Madrid, hoy Ramiro de Maeztu, al igual que participó en el Servicio de Cinematografía del Patronato de Misiones Pedagógicas hasta 1936.  De esa época, data el documental perdido Boda en Navalcán, rodado en esa localidad toledana.  Así registra Ysmael Álvarez Rodríguez el testimonio de Zúñiga (Medina, Pedro; González, Mariano Luis, y Martín Velázquez, José [Coord.]: Historia del cortometraje español.  Alcalá de Henáres. Ed. Fundación Colegio del Rey. 1996. pp 563).

“Una Misión que hizo historia fue la que se celebró en Navalcan (Toledo), donde el día ultimó fue decretado ‘Fiesta General’, para lo cual se celebró una boda lagarterana, con todo el pueblo vestido de gala.  Esta oportunidad nos permitió filmar, en 16 mm. Color, una película que titulamos “Boda en Navalcan”, en la que se detallaba la extraordinaria riqueza de todos los trajes, luciendo su mejor artesanía.”

 

 

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De acuerdo con el propio testimonio de Zúñiga, su primer film visible por el público fue el documental Por Marruecos (rodado en 16 mm, en blanco y negro), fruto de la Expedición Entomológica al Atlas y la región de Ketama dirigida por Cándido Bolívar (1932).  En dicha película se “registraban ‘las características y peculiaridades de la población humana, su etnografía, sus trabajos, su organización social y comercial, los mercados sorprendentes entre los bosques y sobre todo la formación de la interesantísima fauna de insectos’.  Este documental, en el que colaboró Carlos Velo en la fase de montaje, se proyectó en la Sociedad Española de Historia Natural el 11 de enero de 1933.  A pesar de que, según el testimonio de Zúñiga, la película pasó a formar parte de la Filmoteca del Ministerio de Educación y Ciencia, no se ha localizado hasta el momento copia de la misma.” (María Luisa Ortega Gálvez, Coordinadora. Guillermo Zúñiga. La vocación por el cine y la Ciencia. Madrid, España. UNED-ASECIC. 2011. p.127).

En el Congreso Internacional de Entomología de Madrid (1935), presentó la película La vida de las abejas (del cual, a la fecha, no se ha encontrado copia), acerca del comportamiento de estos insectos sociales; el éxito de esa proyección fue recogido por el diario El Sol en el mes de septiembre de dicho año, pero desafortunadamente, hasta la fecha, no se ha encontrado ninguna copia: “El profesor Guillermo Fernández, del Museo de Ciencias Naturales de Madrid, proyectó una interesante cinta sobre La vida de las abejas, la que, además de dar cuenta de un interesante invento español de una colmena que permite extraer la miel sin molestar a las abejas y sin el uso de extractores ni del difícil sistema de la castración, permite ver interesantes aspectos de la vida de las abejas y sobre todo de su nacimiento. Su proyección produjo una excelente idea del estudio de estos problemas en España y varios delegados extranjeros solicitaron ejemplares de la película.” (Op.cit., p.127)

En 1934, Zúñiga es nombrado director de la sección de Cine Científico de la Expedición del Capitán Iglesias al Amazonas con el buque “Artabro”.  La misión se verá frustrada debido al hundimiento del barco en la Guerra Civil.

 

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Durante la contienda, Guillermo F. Zúñiga, colaboró en la filmación de los noticiarios republicanos “España al día” y “Gráfico de la juventud”.  Después, como tantos otros españoles, cruza la frontera de Francia con la esperanza de una libertad  que se convierte en campo de concentración.  Zúñiga estuvo en el campo de conecntración de Argelès, Bram y posiblemente también en Gurs (según refiere María Luisa Ortega Gálvez, Op.cit).  De esa época, su hija María Teresa Fernández, refiere en entrevista para Radio UNED (ver más adelante), que su padre hablaba poco, pero recuerda que de Argelès, Zuñiga le contó que al no haber nada más que la inmensidad de la playa, se veía obligado a cabar un hueco en la arena y meterse en el para pasar la noche, cuerpo con cuerpo con su amigo Gori Muñoz (escenógrafo valenciano) y tapándose ambos con un capote.

En la misma entrevista, su hija, menciona que cuando de alguna forma logró Zúñiga salir del campo de conecentración, se fue a Toulouse y trabajó como tallador de madera en una fábrica de muebles, para después llegar a París.  Ahí, establece contactos con los principales maestros del cine científico europeo, como Jean Painlevé, considerado el gran padre del cine científico moderno y fundador del Institut du Cinéma Scientifique (1930).  Zuñiga participa en varias reuniones con este pionero francés para la fundación de la Asociación Internacional de Cine Científico (1947).

 

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La labor documental de Zúñiga durante la República y la Guerra Civil, no se circunscribió al cine, como lo atestigua el descubrimiento en 2011, de un acervo fotográfico de incalculable valor periodístico e histórico.  Así, en un reportaje de Público (Año IV-Año 1.399, Sábado 6 de agosto de 2011),  el periodista Peio H. Riaño equiparaba a Guillermo F. Zúñiga con el famoso fotógrafo húngaro Robert Capa: “Guillermo Zúñiga: Ha nacido otro Capa” (haga click en la ilustración para ver el artículo en versión facsímil y/o descargar).

 

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En 1947, sus amigos en Argentina, Gori Muñoz, Alejandro Casona y Rafael Alberti, le consiguen un contrato de trabajo en los Estudios Cinematográficos San Miguel, propiedad del navarro Miguel Machinandiarena.

 

Gori-Casona-Alberti-Estudios-San-Miguel

 

Zúñiga comienza su aventura argentina como ayudante de dirección en diversas películas y al paso del tiempo, llega a ser jefe de producción.  De esta época, destacan las colaboraciones con Hugo del Carril en Las aguas bajan turbias (1951), considerada como una “película repleta de escenas antológicas” y un “clásico del cine nacional durante la época peronista”, así como en La quintrala (1955).

 

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De igual manera, durante su estancia en Argentina, continuó con la realización de documentales científicos como Las abejas (1951),  La flor del irupé y Solo de quena.

La historia de la producción de Las abejas tiene la impronta del tesón de Zúñiga que lo caracterizaba:

” Consiguió de los Estudios San Miguel, para los que trabajaba, el permiso para utilizar las instalaciones los sábados y domingos y realizar prácticas rodando sus documentales con colas de películas sobrantes.  Montó, al igual que había hecho en el Museo de Ciencias Naturales de Madrid, una colmena artificial que construyó en el comedor del chalet donde vivían y pudo rodar Las Abejas en 1951 (13 min.), un film que a pesar de tan precarios medios técnicos, fue galardonada por la Asociación de Cronistas Cinematográficos de la Argentina con el Primer Premio al mejor cortometraje y seleccionada ese mismo año para inaugurar las emisiones de la televisión.  La magnífica narración de Las abejas estaba firmada por Alejandro Casona, con quien Zúñiga trabara amistad en las Misiones Pedagógicas y que había sido uno de los agentes propiciadores de su reacomodo profesional en Argentina.” (Op.cit., p.129)

De La flor del irupé sólo se conservan algunos fotogramas:

“Zúñiga gustaba describirla como una ‘película científico-musical’, un film basado en la leyenda guaraní del irupé, flor de la planta de grandes hojas flotantes de los lagos del Paraguay, que vive sumergida durante el día y sale a la superficie en el transcurso de la noche. Lamentablemente el film quedó inconcluso por problemas económicos y tan sólo ha llegado hasta nosotros un conjunto de fotogramas impresionados: escenas interiores que recogían los movimientos de la primera bailarina del Teatro Colón de Buenos Aires, Olga Ferri, y algunas secuencias exteriores que mostraban el irupé en su estado natural.  Ellas dejan atisbar la gran belleza de las imágenes, uno solo de los elementos que habrían dado a luz una novedosa simbiosis entre la ciencia, el arte y la cultura tradicional de las tierras americanas que lo acogieron.”  (Op.cit. p.131)
Y quizás, el destino de Solo de quena es el más triste de los tres títulos:
“En ese periodo realiza también Solo de quena, rodada en la zona de Humahuaca, cerca de Bolivia, utilizando por primera vez película de color.  Zúñiga la recordaba como su mejor producción, pero un gran incendio asoló el laboratorio encargado de la producción de las copias y con él se perdió el trabajo, totalmente concluido.” (Op.cit. p.132)

 

 

 

Entre 1953 y 1956, en el Instituto Argentino de Arte Cinematográfico de Buenos Aires, Zúñiga impartió las clases: “Producción cinematográfica” y “El cine como medio de investigación y difusión de la ciencia”.

En 1957, regresó a España, donde continuó vinculado a la industria del cine.  Así, al año siguiente, fue nombrado director gerente de la productora UNINCI y apartir de 1961, ejerció como vocal consejero; formaban también parte de la productora Paco Rabal, Juan Antonio Bardem, Luis García Berlanga y Paco Canet.  Las obras más destacadas de esta etapa fueron Sonatas (1959) y A las cinco de la tarde (1961), ambas de Juan Antonio Bardem.

 

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Con su productora Cooperativa Cinematográfica Generalife, produce en 1965 Destino Barajas y el spaghetti-western El zorro cabalga otra vez , coproducción con Italia, ambas dirigidas por Ricardo Blasco.

 

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De 1967 a 1972, continuó con su actividad docente en la Escuela Oficial de Cinematografía de Madrid, impartiendo la asignatura “Cine Científico y sus Técnicas”,

Fue miembro correspondiente y representante de España en la Asociación Internacional de Cine Científico, y en 1966 impulsó la creación y presidió la Asociación Española de Cine e Imagen Científicos (ASECIC).

A mediados de los años 60, dirigió nuevos documentales científicos de naturaleza, como La aventura de Api (1964), Florinda y el viento (1965), Un pequeño colonizador verde (1968), El mejillón en Galicia (1970), Guerra en el naranjal (1971), La mosca de las frutas (1971), Encinares (1973), La lagarta (1974) y El agua en la vida (1974), que obtuvieron numerosos premios nacionales e internacionales.  La mayoría fueron producidos por su nueva productora Zúñiga Films.

 

 

La película El gran crucero (1970), dirigida por José G. Maesso, contó el guión y la dirección técnica de Guillermo Zúñiga, así como con la fotografía de su discípulo, Teodoro Roa, fallecido junto al naturalista Félix Rodríguez de la Fuente; en dicho filme, se describía la biología del salmón.  Parte de ese material fue empleado por Zúñiga en el montaje de El salmón en Asturias (1991).

 

 

De igual forma, Zúñiga fue director de producción de documentales como El Greco en Toledo (1958) y El Entierro del Conde Orgaz (1958) de Pío Caro Baroja,  A través de San Sebastián (1960) de Elías Querejeta y Antonio Eceiza, al igual que de cortometrajes de animación como Cuca y Pájaro Maletillas (1967) de Salvador Gijón. También, dirigió Nueve Escultores Españoles (1971).

Guillermo F. Zúñiga, fallece el 5 de enero de 2005, a la edad de 95 años.

Guillermo Zúñiga está implicado en el nacimiento de casi todos los festivales de cine científico españoles.  Así, en 1965 y 1966 organizó exhibiciones durante el Festival de Cine de San Sebastián.  En 1978, colaboró con el maestro José Moreno Portales en la creación de la Bienal Internacional de Cine Científico de Ronda (Málaga), patrocinada por Unicaja, y que este año alcanza su XXVIII edición como BICC 2016 Ronda-Madrid.  En 1981, por iniciativa del veterinario Eugenio Tutor Larrosa, Guillermo Zuñiga monta la Bienal de Cine y Vídeo Científico en Español de Zaragoza, con el apoyo económico de la CAI, la cual desapareció, tras 12 ediciones, en 2005.  Otro de los festivales que perdura es Videomed, certamen de vídeo y cine médico de Badajoz, promovido por el cirujano Andrés Bas Santacruz en 1985 y que en 2014, celebró su XIX edición.

En 2001, a Guillermo F. Zúñiga le es concedida la Medalla de Oro del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC).

En 2009, en el centenario del nacimiento de Guillermo F. Zúñiga, la ASECIC, encabezada por su preseidente Mariano Cebrián (1943-2013) realizó un homenaje en el Cine Doré de Madrid, donde participó su hija Teresa Fernández, Fernando Camarero, historiador del cine científico y experto en la biografía de Zúñiga, Ramón Rubio de la Filmoteca Española, Juan Manuel García Bartolomé, Jefe del Área de Documentación e Información del Ministerio de Medio Ambiente y Medio Rural y Marino, así como Jaime Pérez del Val, Jefe del Área de Cultura Científica del CSIC.

 

 

En 2011, su hija Maria Teresa, decide entregar en custodia a la ASECIC, el acervo personal de su padre.  Rogelio Sánchez Verdasco, en ese entonces Secretario General de ASECIC y Fernando Camamrero Rioja, quienes fueron a recoger dicha donación, nunca imaginaron que además de cartas personales, guiones, programas de festivales de cine científico y una gran diversidad de docuemntos  por sí mismo valisosos, se toparían con un acervo de negativos que revelaría una faceta hasta entonces casi desconocida de Guillermo F. Zúñiga, la de fotógrafo documental de la Guerra Civil Española.  Motivando no sólo el reportaje del periódico Público (Año IV-Año 1.399, Sábado 6 de agosto de 2011) que ya mencionamos, sino además la elaboración del único libro antológico sobre Zúñiga, coordinado por María Luisa Ortega Gálvez: Guillermo Zúñiga. La vocación por el cine y la Ciencia. Madrid, España. UNED-ASECIC. 2011.  El cual ha sido la guía y referencia principal para la elaboración de esta página.

 

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